TINTO JOVEN Fresco y vivaz, pero con suficiente personalidad, resulta muy adecuado con platos suaves de carne roja, es decir no muy condimentados. Para lograr esa armonía entre el bocado y el vino, sin que el vino o el alimento predomine o apague al otro. Buen amigo de embutidos en los que el picante no sea excesivo, se llevará bien con quesos, un buen jamón y un buen pan. La temperatura óptima de servicio no debe superar los 14 grados.
BLANCO JOVEN Un vino fácil de beber, que acentúa la sensación de frescura y aporta delicados aromas florales y frutales, que parecen jugar entre el paladar y la lengua, y además brindan una persistencia aromática y retronasal sumamente agradable que recuerda la uva fresca, pero con esos aromas y sabores exquisitos de un vino blanco joven. Es muy indicado para acompanar platos de carnes blancas , mejillones al natural o en vinagreta suave, y ensaladas ilustradas con mariscos. Se entiende muy bien con pescados blancos en preparaciones sencillas, no salseadas. Puede dar excelentes resultados con quesos de vaca u oveja ahum avilla con esos quesos azules llenos de aroma y sabor: Roquefort o Gorgonzola. La temperatura óptima de servicio no debe superar los 10 grados. Un vino blanco dulce también nos puede conducir al maravilloso placer de descubrir la deliciosa combinación de las frutas aromáticas y dulces como el mango, melón, durazno, ciruela y otras. Mmm... delicioso, lo puedes saborear como postre o a media tarde, o por la noche disfrutando la sensualidad de ésta combinación y agradeciendo ésta bendición que nos prodigan las frutas y el producto fermentado de esa fruta excepcional que es la uva.
Un vino blanco dulce o seco siempre se debe tomar frio para disfrutar los aromas florales y frutales que nos brindan en forma natural los vinos blancos. La temperatura óptima de servicio no debe ser superior a 10 grados.
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